KARMA
Karma
La palabra karma significa acción. Para el budismo el tipo de acción relevante es la acción volitiva, actos que expresan voluntad determinada moralmente, ya que es la volición la que da a la acción ética su significado. Por lo tanto, el Buda expresamente identifica la acción con la volición. En un discurso del análisis del karma dice: "Monjes, es la volición lo que yo llamo acción (karma). Al tener voluntad uno realiza una acción a través del cuerpo, el habla, o la mente". La identificación del karma con la volición hace al karma esencialmente un evento mental, un factor que se origina en la mente y que busca realizar los impulsos, disposiciones y propósitos de la mente. La volición llega a la existencia a través de cualquiera de los tres canales —cuerpo, habla o mente— llamados las tres puertas de la acción (kammadvara). Una volición expresada a través del cuerpo es una acción corporal; una volición expresada a través del habla es una acción verbal; y una volición que se produce en pensamientos, planes, ideas y otros estados mentales, sin ganar expresión exterior, es una acción mental. Por lo tanto, el factor de la volición se diferencia en tres tipos de karma, según el canal a través del cual llega a manifestarse.
El karma se distingue en primer lugar como karma insano (akusala) y sano (kusala). El karma insano es la acción que es moralmente censurable, perjudicial para el desarrollo espiritual y conducente al sufrimiento de uno mismo y de otros. El karma sano, por otra parte, es la acción que es moralmente encomiable, útil al crecimiento espiritual y fructífero en beneficios para uno mismo y otros.
Innumerables instancias de karma insano y sano pueden ser citadas, pero el Buda selecciona diez de cada uno como primarios. Él los llama los diez cursos de la acción insana y sana. Entre los diez en ambos conjuntos, tres son corporales, cuatro verbales y tres mentales. Los diez cursos del karma insano se enlistan a continuación, divididos según su puerta de expresión:
Acción corporal:
1. Destrucción de la vida
2. Tomar lo que no es dado
3. Conducta incorrecta con respecto a los placeres sensuales
Acción verbal:
4. Discurso falso
5. Discurso difamatorio
6. Lenguaje áspero
7. Charla ociosa
Acción mental:
8. Codicia
9. Mala voluntad
10. Visión incorrecta
Los diez cursos del karma sano son los opuestos de estos: abstenerse de los primeros siete cursos de karma insano, estar libre de codicia y mala voluntad, y sostener la visión correcta. Aunque los siete casos de abstinencia son ejercidos enteramente por la mente y no necesariamente implican acción abierta, aún están designados como acción sana corporal y verbal porque se centran en el control de las facultades del cuerpo y el habla.
Las acciones se distinguen como sanas e insanas en base a sus motivos subyacentes llamados "raíces" (mula), que imparten su calidad moral a las voliciones concomitantes con ellas mismas. Por lo tanto, el karma es sano o insano según si sus raíces son sanas o insanas. Las raíces son triples para cada conjunto. Las raíces insanas son las tres corrupciones: ansia (deseo intenso o vehemente por algo), aversión y falsa percepción (interpretación errónea). Cualquier acción que se origine de estas es un karma insano. Las tres raíces sanas son sus opuestos, expresados negativamente como no-ansia (alobha), no-aversión (adosa) y no-falsa percepción (amoha). Aunque estén expresados negativamente no significan la mera ausencia de las corrupciones, sino sus virtudes correspondientes. No-ansia implica renuncia, desapego y generosidad; no-aversión implica bondad afectuosa, simpatía y amabilidad; y no-falsa percepción implica sabiduría. Cualquier acción que se origine de estas raíces es karma sano.
La característica más importante del karma es su capacidad de producir resultados correspondientes con la calidad moral de la acción. Una ley universal inmanente domina sobre las acciones volitivas, provocando que estas acciones produzcan consecuencias retributivas llamadas vipaka, "maduraciones", o phala, "frutos". La ley que conecta las acciones con sus frutos trabaja con el simple principio de que las acciones insanas maduran en sufrimiento y las acciones sanas en felicidad. La maduración no necesita llegar de inmediato, no necesita en absoluto llegar en la vida presente. El karma puede operar a través de la sucesión de vidas; puede incluso permanecer latente por eones en el futuro. Pero cada vez que realizamos una acción volitiva, la volición deja su huella en la continuidad mental, donde permanece como una potencia almacenada. Cuando el karma almacenado se encuentra con condiciones favorables para su maduración, despierta de su estado latente y desencadena algún efecto que trae compensación por la acción original. La maduración puede tener lugar en la vida presente, en la vida siguiente, o en alguna vida subsecuente a la siguiente. Un karma puede madurar produciendo el renacimiento en la siguiente existencia, por lo tanto, determinando la forma básica de vida; o puede madurar en el curso de una vida, produciendo nuestras variadas experiencias de felicidad y dolor, éxito y fracaso, progreso y retroceso. Pero cada vez que madura y de cualquier forma, el mismo principio de sostiene invariablemente: las acciones sanas producen resultados favorables, y las acciones insanas producen resultados desfavorables.
Bhikkhu Bodhi. (1994). The Noble Eightfold Path. Estados Unidos: Buddhist Publication Society. Pp. 16-19. Traducción: Marcos Vega.

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